Por favor, use este identificador para citar o enlazar este ítem: http://hdl.handle.net/10469/7450
Tipo de Material: Artículo
Título : El Imperio Americano y el Sur Global (Fundamentos y Debate).
Otros Títulos : American Empire and the Global South.
Autor : Panitch, Leo
Fecha de Publicación : may-2013
Ciudad: Editorial : México D. F., México : CIECAS – IPN
ISSN : 1870-2872
Cita Sugerida : Panitch, Leo. 2013. El Imperio Americano y el Sur Global (Fundamentos y Debate) o American Empire and the Global South. Mundo Siglo XXI. Revista del Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales del Instituto Politécnico Nacional, 8(30): 37-45.
Descriptores / Subjects : FINANZAS
RECESIÓN ECONÓMICA
DESARROLLO ECONÓMICO
GLOBALIZACIÓN
IMPERIALISMO
ESTADOS UNIDOS
CAPITALISMO
JAPÓN
NEOLIBERALISMO
GUERRA
INDUSTRIA MANUFACTURERA
Paginación: P. 37-45
Resumen / Abstract : La teoría clásica de la competencia inter-imperial, desarrollada en la era previa a la Primera Guerra Mundial para entender la exportación de capitales y la disputa por las colonias en medio de la emergencia del capital financiero, presupone la existencia de varias potencias imperialistas. Después de la Segunda Guerra Mundial, los viejos imperios capitalistas de Europa y Japón fueron penetrados e incorporados de modo informal al imperio de EU. Desde principios de 1980, varios Estados capitalistas adoptaron gradualmente el neoliberalismo, junto con una mayor propagación de las prácticas financieras, corporativas y legales estadunidenses. En la post-guerra, la relación del imperio estadunidense con el Sur global fue muy diferente. En este contexto, la tesis del desarrollo del subdesarrollo se volvió tan irrelevante como la vieja teoría de la competencia inter-imperialista. El cambio hacia la producción manufacturera exportadora incluyó no sólo una transformación en la división internacional del trabajo, sino también la reconfiguración de las relaciones sociales de un país tras otro. Sus clases capitalistas fueron quedando cada vez más ligadas a la acumulación internacional de capital. Los efectos espaciales y sociales de la reestructuración de la producción dieron lugar a una expansión masiva del proletariado en el Sur global. La crisis, que comenzó en 2007, tiene que ser colocada en este contexto. Fue una crisis made in America que no fue causada por “sobreacumulación” o “desequilibrios externos”, sino, más bien, por la volatilidad de las finanzas capitalistas. La gravedad y el alcance de la crisis actual ha expuesto una vez más hasta qué punto los Estados del mundo están envueltos en la irracionalidad del capitalismo. Esta crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de promover una reestructuración radical de los Estados en todos los continentes.
The classical theory of inter-imperial rivalry, developed in the pre-World War One era to understand the export of capital and the rush for colonies amid the emergence of finance capital, presupposed several imperialist powers. After World War Two, the old capitalist empires of Europe and Japan were penetrated and incorporated by the US informal empire. Also, since the early 1980s, the several capitalist states have gradually embraced neoliberalism, alongside a further spread of American financial, corporate and legal practices. The American empire’s post-war relationship with the global south was very different. The thesis of the development of underdevelopment has become as irrelevant as the old theory of inter-imperialist rivalry. The shift to export-led manufacturing production involved not only a transformation in the international division of labor but also the reconfiguration of social relations in one country after another. Their capitalist classes became more and more linked to international capital accumulation. The spatial and social effects of the restructuring of production gave rise to a massive expansion of the proletariat in the global south. The crisis that began in 2007 needs to be placed in this context. It was a crisis “made in America” that was not caused by either “overaccumulation” or “external imbalances” but rather by the volatility of capitalist finance. The severity and extent of the current crisis has once again exposed how far the world’s states are enveloped in capitalism’s irrationalities. The new working class struggles that have attended this crisis highlight the future of what is needed, including the development of new socialist political parties that are oriented to a radical restructuring of states on all continents, so as to really make them substantively democratic in ways that capitalist states can never be.
URI : http://hdl.handle.net/10469/7450
Aparece en las colecciones: Mundo Siglo XXI, No. 30

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