Urquizo, Ignacio M.
Descripción:
Hijos somos los hombres del minuto que pasa y, más aún, de la perpetuidad inmutable.
Puede, ciertamente, la actitud provisional, el gesto impensado, la palabra casual, y hasta esas otras acciones a que, en un instante negro, nos conduce la pasión, ligarnos en parte a la corriente fugaz de lo inestable y caduco. Pero no podrá nunca convertirse todo nuestro ser en juguete ridículo de esa misma corriente. Algo hay en nosotros que resiste con tenacidad el golpe del tiempo y se escurre constantemente de las manos de la muerte; algo bien análogo al alma espiritual, cerca de la cual residen mediante la inteligencia las verdades eternas.