Descripción:
Omnipotente y sempiterno Dios, humildemente postrado ante vuestra divina Majestad, con el más profundo respeto os adoro y reconozco como mi supremo Señor, principio y fin de todas las cosas.
Creo, como verdad infalible porque Vos lo habéis revelado, que sois Uno en esencia y Trino en personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creo que la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo, se hizo hombre en las purísimas entrañas de María Virgen; murió en una cruz, resucitó y subió a los cielos, de donde ha de venir al fin del mundo a juzgar a todos y a dar a los buenos el paraíso y a los malos el infierno. Creo firmemente cuanto cree y enseña la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, y estoy pronto a derramar hasta la última gota de sangre en su defensa.