Descripción:
La historia de nuestra tempestuosa vida republicana ni está ni puede estar escrita aún.
Todavía el humo de las luchas civiles no se disipa, ni las pasiones políticas se han serenado, ni las manchas de sangre que salpican el suelo de la Patria han desaparecido; la justicia, por consiguiente, no puede dictar su fallo definitivo respecto a los hombres que han intervenido en los grandes hechos que forman el tejido de nuestra existencia democrática.
A esto ha contribuido la falta de datos y de fuentes de información fidedignas, en que el genio de la historia pueda ilustrar su criterio, para juzgar los hechos y a los hombres con la imparcialidad serena, nacida de la verdad plenamente comprobada.