Descripción:
Los rasgos de nobleza son propios de las almas superiores. Nobleza es que el maestro pida al discípulo el prólogo de una obra como ésta, en que el arte derrocha sus magnificencias en obsequio de un instituto meritísimo por muchos conceptos.
Porque han de saber los lectores que quien prologa es discípulo del autor de La Providencia, discípulo que tuvo la suerte de vivir al lado de maestro tan generoso como hábil, por espacio de algunos años. A su lado aprendió a percibir las armonías del mundo exterior; a su lado comenzó a experimentar la emoción estética que produce la presencia de lo bello. Sin guía tan amable, de seguro habría permanecido ignorado ante sí mismo.