Descripción:
El mundo católico está celebrando en los actuales momentos el XVI centenario de uno de los más significativos hechos de la Historia, a saber, el advenimiento de la paz religiosa que en el año 313 concedió definitivamente el emperador Constantino con su célebre Edicto de Milán.
Un grito de universal alegría brotó en aquella época de los labios de nuestros atribulados padres; y su eco, recogido diez años más tarde por uno de los historiadores de las persecuciones, ha llegado hasta nosotros y puede servirnos para repetirlo en nuestros días: "Demos gracias a la piedad eterna de Dios", escribía dicho autor, "porque se ha dignado, en fin, echar una mirada compasiva sobre la tierra y torna a recoger su pequeña grey... Celebremos, pues, con júbilo el triunfo de Dios; alabemos sin cesar la divina misericordia y publiquémosla día y noche con nuestros cantos, a fin de que la paz concedida a su pueblo se conserve para siempre."